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De letras.

A continuación, limitome exclusivamente a copiar un pequeño cuento de Michael Ende, del libro “El espejo en el espejo“. Mostro Michael Ende:

Este señor se compone solo de letras. De muchísimas letras, se entiende, de un numero astronómico de letras, pero al fin y al cabo sólo de letras.
Aquí está su amiga. Es, como se ve, de carne y hueso. ¡Y de que carne! da gusto verla, ¡y no digamos tocarla¡
Los dos van ahora juntos a la feria. En la góndola y la noria todo va bien todavía. Pero luego llegan a una caseta de tiro al blanco; un tiro al blanco un poco extraño, esa es la verdad.
¡Pruebate a ti mismo¡, puede leerse en grandes letras en la parte de arriba. Y mas abajo figuran las reglas.
Solo tres reglas. La primera: cada tiro es un blanco garantizado. La segunda: por cada blanco, un tiro gratis. Y la tercera: el primer tiro es gratuito.
El señor que rodea con su brazo la cintura de su amiga estudia atentamente el letrero. Quiere seguir su camino rapidamente, pero ella insiste en que haga uso de la ventajosa oferta. Quiere ver de lo que es capaz. Pero el señor no quiere. Pero por que no? cariño, ¿que tiene de malo?.
Tiene de malo que hay que disparar sobre un blanco bastante insolito, sobre uno mismo, es decir sobre la propia imagen reflejada en un espejo de metal. Y el señor de letras no se siente en absoluto lo bastante real para distinguir de una manera tan arriesgada entre si y su imagen reflejada.
¡O disparas -dice la amiga, por fin furiosa-, o te dejo!.
El sacude la cabeza. Entonces ella se va con otro, un carnicero que entiende de carnes y huesos. El señor se queda solo y la sigue con la mirada. Cuando desaparece de su vista en el gentio, el se deshace lentamente en un pequeño monton de diminutas minusculas y mayusculas que la multitud pisotea al pasar.
La verdad es que para eso podria haber disparado, ¡verdad?


Cosmetica

Del libro “Cosmetica del Enemigo” de Amélie Nothomb. Recomendado de esta casa (?). Realmente cambié de posición dos palabras. :

“Mientras tanto, yo había visto su rostro. Nunca me recuperé de semejante emoción. Nada hay en el mundo mas incomprensible que los rostros o, mejor dicho, algunos rostros: un conjunto de rasgos y de miradas que, de pronto, se convierte en la unica realidad, el enigma más importante del universo, que uno contempla con sed y con hambre, como si un menjase superior estuviera escrito en él. No hace falta que se la describa con detalle: si le dijera que tenía el pelo castaño y los ojos marrones, como así era, tampoco le estaría diciendo nada. ¿Acaso existe algo más pesado que esas descripciones obligatorias de las protagonistas de las novelas, en las que no se nos ahorra ningun detalle, como si eso fuera a cambiar alguna cosa? En realidad, si hubiera sido rubia y de ojos azules, el resultado habría sido el mismo. Describir la belleza de un rostro como aquél resulta tan inutil y estupido como intentar aproximarse, con palabras, a lo inefable de una sonata….”

de las ganas de estar sufriendo en un hospital

La anestesia es como una muerte, una pequeña muerte. Uno inhala tres segundos eso y se cierran los ojos, los abres en otro lado y ha pasado mucho tiempo. Te han curado algún mal que tengas. La anestesia o cualquiera de los 80 mil fármacos sedantes que hay, calman el dolor. La muerte es una forma de no sufrir más.

Quisiera que cada vez que me sienta mal, que sienta algún dolor, pudiera anestesiarme, morirme un rato, y ya. Abrir los ojos y ver todo  un poco borroso,  y no importarme que haya pasado tiempo, no sentiría que he perdido tiempo de mi vida, no, estaba muerto. Si me despierto de la anestesia es para seguir viviendo. El dolor tal vez siga, como un postoperatorio, pero sigo viviendo, con menos dolor.

Por eso me toca aporriarme algo (no soy masoquista), quebrarme un brazo, una pierna, intentar enfermarme -por eso me estoy volviendo hipocondriaco-; cada vez que la vida me duela, que el corazón o la conciencia ataquen. Así y tal vez solo así pueda mitigar el dolor, morirme un rato y al despertar sentirme que vivo una vida nueva, que es la misma vida, pero tal vez sea mejor, porque cada vida vivo menos dolor. Cada pequeña vida soy un hombre mejor – o eso quisiera creer- pero sigo siendo el mismo, el mismo sujeto solo que cada vez le duelen menos las cosas, supuestamente.

19+1

Unos momentos después….

Yo nací en mayo de 1988, el sábado 28, aparentemente un día como cualquiera, de fin de semana, un sábado casi no pasan cosas. Se hablaba una guerra fría que se iba a acabar y de un presidente Barco que se la pasaba paseando por el mundo; los discos duros de 20 MB valían lo que ahora valen los de 300 GB. El narcotráfico estaba más fuerte que nunca y ese día mataron a 8 personas y hasta más; pero cuantas más habrán nacido.  Sinceramente no debí haber nacido ese día, ni ninguno, mi mama usaba la famosa “T” cuando fui concebido, lo que conlleva a un embarazo nada fácil, igual nací. Una vez pensé que mis padres fueron los más desafortunados en este mundo porque sólo un poco porcentaje de quienes usan control de natalidad conciben; pero recuerdo que un día alguien me dijo que quizás yo fui la persona más afortunada de este mundo, solo por haber nacido de ese modo, pero pienso a veces que la ciega fortuna solo se ha fijado en mi esa vez.

aparente síntesis

escribiendo cosas aparentemente sin sentido para aparentar ser un aparente joven aparentemente intelectual, aparentemente funciona y los aparentes jovenes aparentemente locos aparentemente dicen que aparentemente escribis bien, eso es aparentemente mentira. aparentemente escribir es aparentemente una forma de aparentemente conocer a las personas, pero eso es aparentemente preocupante, porque aparentemente ultimamente mucho aparente joven, aparenta escribir. montando aparentes blogs para que todos aparentemente sepamos de su aparente vida aparente (que aparentemente no le importa a nadie); y para tambien aparentemente pretender que pueden aparentemente tener algo que decir. aparentemente como yo, un saludo a los aparentes jovenes aparentemente intelectuales, que aparentemente solo se juntan entre ellos, aparentemente no me gusta la gente asi, pero aparentemente soy muy prejuicioso. ojala solo sea apariencia.

flying

Pensando y pensando, dibujando a veces, no necesariamente algo útil, pero pensaba escribía y pensaba, las tonterías no le importaban , le importaba más bien ir allí, al aeropuerto a ver aviones, tal vez solo, o tal vez con ella, pero no con alguien más porque no tendría sentido, sería una tontería. Algún día sintió estando al lado del aeropuerto que sería muy bueno volar, quizá, pero como, alas no le salen,  solo sabía que la droga lo haría volar, quisiera levitar y alcanzar ojala a alguno de los pasajeros, acercársele a la ventana y decir “hola!, estoy volando como vos y no me cuesta tanto”, pero tal vez era absurdo. Siempre iba cerca al aeropuerto  era a llorar, se le había convertido en un ritual, si para algunos que cultivan su físico, su ritual es el ejercicio, y para otros el sexo loco sin parar; para él era llorar, solo, decía él,  en la manga del aeropuerto. Porque veía los aviones y lloraba, al llorar, y justo allá, estaba cerca de los recuerdos, de los recuerdos que no quiere que sean solo recuerdos, de los recuerdos que hace unos meses eran recientes,  que le dolía no tenerlos, le dolían como cuando uno recién se quema y uno se mete la mano en el agua para apaciguar el dolor, las lagrimas eran como esa agua. Pero en algún momento el agua deja de hacer efecto y uno va necesitando como otra cosa para calmarse, el sabia que las lagrimas tal vez, si fuera posible, se le acabarían, y no quería eso, pero no quería dejar de ir al aeropuerto. No quiere dejar la brisa fuerte que le golpea la cara. No le gustaba como el espacio aledaño al aeropuerto se iba llenando de gente, de gente que invitaba gente que se engomaba e invitaba gente al aeropuerto, el maldito plan de moda. Por un momento empezó a odiar el lugar, a revolcarse en la manga porque se sentía invadido. Desde ese día dejo de ir casi todos los días. Iba solo los miércoles por la tarde. No supe si seguiría llorando, pero iba en bicicleta.

Estaba pensando en esto 

Un día al sǝʌǝɹ

Luego todo volvio a ser igual. ˙˙˙ɹǝʌoll ɐ ozǝdɯǝ ʎ ıllɐ ǝp oʇɐɔsǝɹ ǝɯ uǝınƃlɐ ǝʇuǝɯɐpɐunʇɹoɟɐ ‘ouǝnq oɹǝd ˙ɐıɔuǝnlɟuı ɐlɐɯ ɐl uoɔ oʇɐɹ opoɯoɔuı un ɹɐʇsǝ oɔoʇ ǝɯ ʎ ɐzǝʌɹǝɔ ǝp oƃlɐ ǝɹdɯoɔ ‘uoɹǝnɟ ǝs sopoʇ oƃǝnl ‘ǝɥɔou ɐıɹɟ ɐl uǝ ɹɐsuǝd ɐ ʎ ɹɐɯnɟ ɐ ǝnɟ ǝnbıpǝp ǝ ʎ ’sǝʌǝɹ lɐ ɐıʇuǝs ǝɯ ‘ǝıpɐu ɐ ǝpnlɐs ıu ‘ıʇuǝs ǝɯ opoɯoɔuı ǝnb ‘ıllɐ ɐqɐʇsǝ olɹǝqɐs uıs oɹǝd˙˙˙˙ɐıɔuǝnlɟuı ɐlɐɯ ɐl uoɔ ʎ soƃıɯɐ uoɔ oʇɐɹ un ɹɐʇsǝ ɐqɐɹǝdsǝ ʎ oıɯ ol ǝp ɐqɐʇnɹɟsıp ‘uǝıq un sǝ oɹǝd oʇuɐʇ sǝ ol ou ǝnb uǝınƃlɐ ’soƃıɯɐ sounƃlɐ uoɔ ǝɹʇuoɔuǝ ǝɯ ʎ ‘ǝnƃǝll˙˙˙ǝpɹɐʇ ɐɹǝ ɐʎ ʎ oʇɐɹ un ɐpɐu opuǝıɔɐɥ ǝʌnʇsǝ ‘ǝʇuɐlıƃıʌ un o oɹǝʇɹod un ɐɹǝnɟ ıs oɯoɔ ‘ǝpɹɐʇ ɐl ǝp sop sɐl ɐ ǝʇɹǝdsǝp ǝɯ

Tan Poco

 a muchos les da miedo esto.

Hola, está ella? /

Sí, que quieres? /

Pues hablarle /

Quién es?

Es el.

Hola /

Perdón /

Medio año después, vos crees que me importa? /

No lo sé, tal vez no, pero te pido perdón /

Bueno/

Como que bueno? /

Te perdono, igual ya no me importa /

Nos podemos ver /

No, lo siento /

………/

Y que mas? /

Bien /

……

Porque no me hablas/

Que quieres que te diga?/ 

No se, hace mucho que no hablamos /

Si, pero ya no importa /

……../

Me tengo que ir/

Ahhh /

Hasta luego/

Adiós /

 

Solo suspiro.

                 

Y Yo le decía…(perdiendo aún mas el tiempo)

Un dia hablando de nada con el amigo imaginario, el le dijo:

Los días pasan y la distancia es más distante, los días, por llenos y activos que sean, parecen eternos lapsos de tiempo para pensar en sus actos, porque siempre ella estará ahí, pero el no, aunque él quisiera, realmente quisiera, además me consta, pero que puedo yo decir…ese es el precio, nada es gratis en la vida.

Pero el que no llora no mama….¬¬

Aquella…(perdiendo el tiempo…)

La mirada penetrante y rebelde que aparentemente tenía no significaba nada, seguro, no era nada, era maldita apariencia. Un día se fue, como si nada, y otro día, tal vez mucho después, volvió pretendiéndolo todo, pero en verdad, no había logrado nada mientras no supimos de ella, simplemente ya no usaba esas gafas gruesas que siempre había tenido. Nadie sabía que le había pasado, y el, que siempre la había esperado, como cuando uno espera un bus después de las 10 de la noche sabiendo que no va a llegar, se estremeció en alguna parte de su ser. Le empezó a temblar la pierna izquierda.

Y la vio, y vio que se veía muy diferente, y al verle los ojitos chiquitos que siempre había visto tras unas gafitas gruesas, se sintió penetrado por su mirada que nada significaba, pero él no se dio cuenta de eso, pensó que algo escondía bajo su mirada, algo que lo atraía, y algo que lo hacía enamorar más de lo que siempre lo había estado, había sufrido mucho mientras ella estaba en ningún lado haciendo nada para ella, pero sintió que su tiempo de espera había valido la pena. Se le ocurrió que era una mujer diferente de aquella a la que siempre le había insistido.

Mientras tanto ella seguía allí parada, levantaba un poco el cuello con la premisa de pretender que había cambiado y de que era algo más que los demás, pero le sudaban tanto las manos que casi se le cae el libro ese grueso y anaranjadito que llevaba. Pero que nunca había leído.

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Advertencias:

Tanta chachara que estoy escribiendo no tiene ningún sentido aparente, y no pretende llegar a mucha gente, tal vez a nadie. Simplemente lo hago por que quiero. listo?

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