Pero de pronto el miedo le dio una puñalada por la espalda. ¡El miedo! ¡Qué palabra tan honda, tan significativa! Ahora tenía miedo, un miedo “físico”, verdadero. ¿A qué se debía? El lo comprendía perfectamente y se le estremecía la carne…probablemente no estaba muerto. Lo habían metido allí, en esa caja que ahora sentía perfectamente, blanda, acolchada, terriblemente cómoda; y el fantasma del miedo le abrió la ventana de la realidad: ¡Lo iban a enterrar vivo!
Del cuento “La tercera resignación“, de Gabriel García Marquez, está en “Ojos de Perro Azul”, cuando lo ley la primera vez, hace 4 años, lo odié, ahora empiezo a disfrutarlo.